Había una vez como en toda historia nocturna alguien que se dispuso a contarla, un Zorro que buscando un  fetiche narrativo encontró un lugar en el mundo con paredes sobre las cuales escribir sin necesidad de palabras.  A pesar de hacer lo que tanto quería se encontraba muy solo y sin nadie alrededor.   Hasta que en un momento un Pierrot pasó por la calle y al verla vacía decidió investigar.  En su camino tropezó con una Caja de grillos  que sin querer volcó.  Intentaron atraparlos pero desaparecieron por los rincones.

Se quedaron de pie al infinito, el zorro de la mano de la mano del Pierrot no pudo dejar de sentir Simpatía por el diablo.

El tiempo se detuvo y ahora todo es parte de una feria de media noche en Extravaganza street.